Soltar la fortuna: una mirada cristiana para vivir sin tanto estrés

Con las prisas de la vida diaria, es muy fácil quedar atrapados en la carrera por el dinero y el éxito. Las palabras de Séneca —«La fortuna no tiene el largo alcance que suponemos; solo puede sitiar a quienes se aferran a ella. Así que alejémonos de ella lo más posible»— tienen mucho que ver con lo que la fe cristiana enseña sobre la verdadera paz y el contentamiento. Veamos esta frase desde la fe, con la guía de la Biblia, para aprender a vivir la vida cristiana sin tanto estrés.
El espejismo de la fortuna
En un mundo que mide todo por lo que tienes y por lo que la gente espera de ti, es fácil pensar que tener dinero es lo mismo que ser feliz. Pero como cristianos, Mateo 16:26 nos recuerda: «Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?» (RVR1960). La verdadera riqueza no está en los tesoros de este mundo, sino en nuestra relación con Dios y en la paz que sobrepasa todo entendimiento.
Soltar lo que nos ata a este mundo
El consejo de Séneca de alejarnos de la fortuna va de la mano con lo que enseña la Biblia sobre no apegarnos a las cosas materiales. En 1 Timoteo 6:10 leemos: «Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores» (RVR1960). Cuando soltamos el dinero y ponemos la mirada en los tesoros eternos, nos quitamos de encima una carga de estrés y ansiedad.
Confiar en que Dios provee
Como cristianos, estamos llamados a confiar en que Dios provee y a depender de su gracia para lo de cada día. En Mateo 6:25-26 Jesús nos dice: «Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?» (RVR1960). Cuando dejamos de mirar solo las preocupaciones de aquí abajo y miramos lo mucho que Dios provee, podemos vivir con confianza y en paz.
Aprender a vivir contentos
En un mundo que siempre pide más, estar contentos solo con Dios es ir contra la corriente. Filipenses 4:11-13 nos recuerda: «No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (RVR1960). El verdadero contentamiento no viene de lo que tenemos, sino de la fuerza firme que recibimos de Cristo.
Conclusión
Como cristianos, estamos llamados a caminar lejos del brillo pasajero de la fortuna y hacia las riquezas eternas del Reino de Dios. Si soltamos la presión del dinero y aprendemos a vivir contentos, con raíces en la fe, podemos vivir sin tanto estrés, guiados por la gracia de Dios que nunca se acaba. Tomemos en serio la sabiduría de Séneca y, sobre todo, la verdad de las Escrituras, y busquemos la verdadera paz en los brazos de nuestro Creador que nos ama.
En un mundo obsesionado con el dinero y el éxito, el llamado cristiano a soltar la fortuna, vivir contentos y confiar en que Dios provee es un respiro. Sigamos estas enseñanzas de siempre y encontremos descanso en una vida centrada en la fe y en los tesoros eternos.
Con cariño,

¿Te sientes agobiado por el dinero o por lo que viene? No lo cargues solo. En Solo Faith Church en Concord, Carolina del Norte, tenemos servicios los sábados y domingos a la 1:00 p. m., en persona y en vivo en solofaith.org/watch.


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